martes, 12 de octubre de 2010

Editorial II


Guardemos luto por la muerte de nuestro último referente. 
Alain, ¿qué será de nosotros?
Contaré dos anécdotas suyas:
1. Siempre decía que lo que más le gustaba del puto planeta eran las mujeres y los percebes.
2. Era, junto a Fernando Fernán-Gómez, un vividor de primera división. 
Durante el franquismo, como en Madrid les cerraban los bares a horas decentes, trasladaban la fiesta al único sitio que permanecía abierto: el bar del aeropuerto, donde confesaban que agarraban unos 'melocotones' impresentables hasta que salía el sol. Un puto genio.

2 comentarios:

Joserra dijo...

Sólo nos queda Dylan!

Tribulete dijo...

Y el amigo Keith.
Menos mal que son inmortales y cuando caiga la seta nuclear sobrevivirán junto con las cucarachas.